domingo 16 de marzo de 2008

La desición

Una gran polvareda de aire levantaba la arena, y caprichosa, se le introducía en sus ojos. Se los frotaba, haciendo un vano esfuerzo por recuperar la visión de su alrededor.

El sol se mostraba implacable en lo alto de su cabeza. El mar, bravío, vaticinaba lo que se avecinaba. A lo lejos, nubes, mostrando una cortina de agua divisible a kilómetros. Y él, ni se inmutaba.

La amenaza cerca, y el coche a doscientos metros...

Sus papeles revoloteaban alrededor de la toalla, haciendo un esfuerzo inútil para reordenarlos.

El agua hizo acto de presencia. La lluvia comenzó a resbalar por sus cabellos. Sus ojos, volvieron a cerrarse, esta vez por el agua.

La tinta de los papeles, resbalaba por la suave celulosa.

El rotundo estruendo de los caprichos de la naturaleza, encogió sus ansias, sus intrigas, sus caprichos...

Y el coche, a doscientos metros...






jueves 6 de marzo de 2008

Recuerdos

Despertó sobresaltado. Un golpe, un ruido, o quizás un sueño le había desvelado. Estaba confuso, sus ojos apenas percibían lo que había alrededor.

Miró su reloj de mesilla. Las cinco menos cuarto.

Puso las manos sobre su cara, intentando comprobar que estaba bien. Notó sudor, el hedor le resbalaba por la frente. Su espalda, empapada.

Decidió encender la luz, dar claridad a la situación.

La cama estaba alborotada; las sábanas eran un recuerdo lejano, postradas en el suelo. La posición fetal que había tenido hasta su rotundo despertar, estaba marcada en el colchón.

Su ropa no estaba en el aparador. Se alarmó, porque recordaba que anoche, al llegar a casa, se puso su pijama favorito antes de ir a dormir y depositó las prendas en su lugar habitual. Alzó el cuello y ahí estaban, en el suelo.

De un ágil movimiento, se incorporó y se sentó en la cama. Buscó con sus pies sus cálidas zapatillas. Sólo encuentraron una pequeña moqueta; ni rastro de ellas.

'¿Será posible?', se pregunta, extrañado.

Comienza a buscar soluciones lógicas al enigma. Todo estaba cambiado, rompía sus esquemas, y él estaba acostumbrado a manejar todas las situaciones.

Cae desplomado en el colchón, bocarriba.

'¿Qué estaría soñando?'

Entonces, en la lámpara, descubre su muñeco favorito.

lunes 3 de marzo de 2008

Uno más

Hoy es un gran día, para mí claro. Día 3 de marzo. Tal día como hoy, hace 21 años, nací en Madrid.

Después de todo ese tiempo, aquí estoy.

Y por ello, voy a regalarme (y también a vosotros) una genial letra de un grupo llamado El Tiempo. La canción: Cristales rotos.

Dice así:

Me siento bajo el sol
evitando la escarcha
bordeando el dolor
hablo de indecisión
de este día que escapa
de lo extraño que soy

Sé que no tengo remedio

Dame una mirada
que hoy no puedo concederme
más mentiras para ahogar mi corazón
Tengo tantas sombras que alumbrar
y no tus ojos
tantos ecos por callar
no se que son
Di que son,
son como cristales rotos
que se enredan en el alba
y que desgarran nubes al pasar
y esas nubes que vuelan heridas
son el rastro de una vida
que no se puede olvidar

ohhhhhh dime que son

ya no hay prisa al andar
los sueños que me guían
son estatuas de sal
que miraron atrás
cuando ya no me querías
se rindieron sin más

Sé que no tengo remedio