sábado 18 de octubre de 2008

Testimonios desde la buhardilla

A veces me dan ganas de romper con todo. Otras veces, de que todo rompa conmigo. Creo que flojeo, que no soy fuerte, que no puedo con las distintas situaciones que se plantean a lo largo del día. ¿Soy débil? Las piernas, la verdad, que no me tiemblan, la voz la tengo firme y las ganas, me sobran.

¿Qué falla? ¿Qué me falta? ¿Por qué mis ánimos están así?

Y me crezco en estas situaciones, en esos momentos, porque se que, justo a mi lado, ni detrás ni delante, estás, a la par. Me susurras, me regalas tus palabras, tu aliento. En esos momentos, me doy cuenta de que mis males y mi antídoto eres tú.

Me faltas. Me faltas mucho aquí. Un abrazo, una sonrisa, tu presencia, tu colonia. Tu voz. Necesito sentirte físicamente. En cada momento. Cada día. El desayuno sin ti, se me queda sin la guinda.

A veces me retiro a mi pequeña buhardilla y miro las estrellas. Desde pequeño, mi abuela me decía que las estrellas más brillantes son nuestros seres queridos que, desde alguna parte, te saludan y te dicen que están observándote. Y cada vez que miro a ese cielo estrellado, todas las estrellas me brillan. Sonrío. Y te busco.

Te busco en mi memoria, en mis recuerdos... No quiero perderte de mi lado, a pesar de todo lo que hemos pasado, de las dificultades, de luchar en todo a nuestra contra... Y los recuerdos vuelan. Pero los tuyos no.

El tiempo creo que se detuvo aquella noche de noviembre. Desde entonces, mi vida ya no es la misma. Me has devuelto la ilusión. Algo que creí haber perdido. algo que me robaron y que, de mano en mano, resulta que ha llegado a las tuyas, y la casualidad ha querido que me la entregues en bandeja de plata, después de darme ese beso que me entusiasmó.

No te has ido amor. Por eso me quiero reunir contigo. Y pronto. No aguanto más.
Sé que no te gustan mis formas. Pero sí este fin.

Siempre te querré.

Carta encontrada junto al cuerpo del hombre de la buhardilla.





8 desastres:

Adriàn Mariscal dijo...

Hola. Una placer enorme contar con tu visita en mi blog. El tuyo me gusta, primero porque dejas que tus ideas fluyan en lo que escribes y segundo porque en el tiempo que tengo como blogger eres la persona màs joven que conozco.

Saludos desde Jalisco, Mèxico

moonriver dijo...

Espero que el hombre de la buhardilla esté al lado de su estrella.

Un placer volver a leerte.

¡Besitos!

Michel dijo...

Me encanta pasarme por tu blog y encontrarme una de estas pequeñas joyas. Un relato triste y precioso al mismo tiempo.

La encontrará, tan solo tiene que buscar la estrella que mas brille.

Un saludo compañero.

Pokhara dijo...

Me alegro de que estés de vuelta, Vity. Y vaya cómo vuelves... me dejas sin palabras.

Un besito

Lúcida dijo...

Me encanta leerte, ya se te echaba de menos.
La ilusión en los ojos de ese hombre anónimo y plasmada en una carta.

Besos

PauLa dijo...

Qué te puedo decir. Primera vez que paso por acá.
En mis cortos 20 años y habiendo tenido la suerte de no pasar muchas "malas"... puedo decir sólo que la vida es una sola. Por naturaleza nos apegamos a las personas, y por naturaleza necesitamos creer que cdo se van "nos miran" desde algún otro lugar. Pero ESTO es todo. Lo que ves. Y creo que hay que aprovecharlo.

Mucha suerte...

paula

Manyarah dijo...

:-) Quería escribirte el comentario cuando hubiera publicado el post que te comentaba! ^_^
Sabes? Creo que nunca deberíamos perder esa ilusión. Pase lo que pase... creo que siempre debería ser nuestra, que no deberíamos olvidar cómo volver a inventarla, dibujarla, sentirla, traerla al dia a dia, hacerla nuestra de veras...

Un abrazo y buen día lluvioso (al menos por aquí!)

Ana dijo...

Se me ha hecho un nudo en el estómago cuando he leído el final. Me pasaré por aquí.
Un beso.

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Yo también quiero tus desastres